
En otra ocasión les cuento desde cuando tengo mi mente en la adopción, porque ya se hizo largo este post. Saludos...
Este espacio es para desahogar mis experiencias en el doloroso camino de la "infertilidad no deseada", lejos de la familia y en un país extraño. Pero con un final feliz: llegó Tobias
Cuando volviamos en el avión yo ya me creia convencida que habia asimilado la situación de infertilidad y que estaba dispuesta a seguir mi vida sin hijos por el momento, hasta que pueda empezar más confiada un tratamiento nuevo o quizás adoptar. Pero en el avión se nos sentó al lado una mujer, de mi edad, con un bebé de año y medio, que me hizo tragar mis lágrimas durante las dos horas de viaje. Me vuelve a asaltar la pregunta: por qué nosotros no podemos? y toda decisión y autoconvencimiento se va al diablo y la vida se me hace cuesta arriba otra vez.
Estas 5 preguntas me martillan la cabeza todo el dia.
1 - Si no elijo este número, se me pasa el tren, se ponen más viejos los óvulos y los % bajan y bajan.
2- Si elijo este número es poco probable que encuentre la contención que estoy buscando, porque el protocolo debe ser igual en todo el pais.
3- Bah, esta fue mi eleccion por mucho tiempo. Y la lógica me dice que si no logré que se formaran embriones fuera de mi cuerpo, menos, se van a formar dentro de él.
4- Si elijo este número, le pongo demasiada presión a un momento que para mi es único, y es compartir unos pocos dias con aquellos que no veo por meses...y las estadísticas no cambian, como el color de la bandera. Aqui o allá mi infertilidad tiene sólo un 30 a 40% de posibilidades de lograr una FIV +
5- Si elijo este número, renunciamos a la esperanza de ser padres biologicos por un tiempo o para siempre, porque considero que hay que adoptar un niño, sólo cuando se está 100% seguro que se lo va a amar incondicionalmente, que no se le va a hacer notar que es una última opción en la lista, cuando se tachan todas las demás. El proceso también conlleva estrés y espera, mínima de 3 a 5 años.
No sé qué hacer, ni tampoco qué decidiremos...