
Y aqui estamos, en plena mudanza nuevamente. Vivir en dos casas, limpiar aquí, pintar allá, desarmar muebles y empacar cajas no es mi hobby, pero es lo que me mantiene ocupada ( y preocupada) en estas semanas.
La verdad que no es la primera vez que nos mudamos (bah, ya perdí la cuenta en realidad), pero antes era mucho más fácil: escasos 20 kilos en una mochila y a descubrir nuevos horizontes.....
Esta mudanza es diferentes: la empezamos de a tres e incluye un coche de bebé, una silla-bebé para el auto, una panza de 27 semanas y muchas ilusiones que nos va a ir mejor. Espero que dejemos los malos ratos y las lágrimas infértiles encerrados en estas cuatro paredes. Aunque lo dudo. Todo lo que pasamos es parte de nuestro ser y viene con nosotros, como una mochila invisible.
Nuestros nuevos horizontes no están muy lejos, a escasas 10 cuadras de aquí, pero es un paso enorme. Seguiremos a 5 cuadras del hospital ( y si, qué se le va a hacer, me confieso hospital-clínica de fertilidad dependiente), pero del otro lado..... ojalá sea el lado feliz.......Besos, Natie
PD: sepan disculpar la ausencia, pero no tengo idea cuándo volveré a tener tiempo para escribir. las leo, amigas blogueras y pienso mucho en uds.